CONSERVACIÓN DEL CALZADO

 

 

 

Que nuestro calzado tenga un aspecto cuidado, no es sólo cuestión de estética, sino también de higiene y salud. Cuidar del calzado, además, prolonga la vida del mismo, es decir, hace que éste nos dure más, con lo cual, la ventaja de conservar en óptimas condiciones nuestro calzado, es triple.

 

A continuación, mostraremos una serie de consejos para la limpieza del calzado, que serán de gran utilidad para beneficiarnos de dichas ventajas:

 

*Zapatillas y calzado de materiales textiles.

 

Con las zapatillas y el calzado de materiales textiles, un aspecto muy importante a tener en cuenta, es el hecho de si son o no lavables. Por lo general, éste es un dato que nos facilita el fabricante.

En cualquier caso, si se trata de un producto de calidad, lo normal es que el lavado no altere ninguna de las características del mismo, es decir, la textura y los colores del tejido, así como su horma, permanecerán inalterados. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que dicho lavado habrá de realizarse siempre en agua fría, con detergentes no abrasivos, preferentemente neutros,  y específicos para la conservación del color. Nunca deberemos utilizar lejía, ni productos que la contengan en su composición. A tener en cuenta es que el lavado a mano siempre es menos agresivo que el lavado a máquina.

La utilización de secadoras no es aconsejable ya que las gomas de las suelas o las lycras de los tejidos podrían verse alteradas por la utilización del calor.

En el caso del calzado no lavable, de materiales textiles, lo aconsejable es cepillarlo para retirar posibles restos de polvo o suciedad, y a continuación frotarlo con un paño ligeramente humedecido, tanto por dentro como por fuera. En algunos casos de suciedad persistente, se puede utilizar un limpiador para tapicerías, sobre el tejido, pero siempre con la precaución de seguir al pié de la letra las instrucciones del fabricante, y probándolo, antes de utilizarlo, en una zona no visible del tejido.

 

*Zapatillas deportivas de piel.

 

Desafortunadamente, se halla muy extendido el uso desmedido de la lavadora, o del lavado a mano del calzado deportivo de piel.

La piel es un material no lavable, y por tanto para su cuidado el lavado ha de ser descartado, salvo en casos de extrema necesidad y con las medidas de precaución pertinentes.

Lo correcto es limpiar este tipo de calzado con un cepillo seco, y a continuación frotarlo con un paño húmedo. Además, para hidratar la piel y evitar que se rompa, hay que aplicar de vez en cuando un betún nutritivo, incoloro, o de la tonalidad de la zapatilla, lo cual, además, ayudará a tapar las rozaduras.

Los cordones y plantillas, se podrán lavar de una manera normal, con agua y jabón.

Además, para higienizar el interior de las zapatillas, podemos frotarlas con un paño impregnado en alcohol, y dejarlas secar al aire. También existen unas toallitas higienizantes, que son muy útiles a este respecto.

 

 

*Zapatos y botas de piel.

 

En esta sección debemos hacer dos apartados, uno para la piel curtida, y otro para el ante, ya que cada uno de estos acabados requiere de un cuidado distinto:

 

-          Calzado de piel curtida.

 

En el caso de la piel curtida, el lavado está absolutamente prohibido, ya que con él se estropearía por completo el calzado.

Lo correcto es cepillar los zapatos o botas de piel curtida con un cepillo suave, de cerdas naturales que no rayen la piel, pero que eliminen posibles restos de polvo o de barro. A continuación, este tipo de calzado se puede limpiar, tanto por dentro como por fuera, con un paño ligeramente humedecido en agua. El secado se hará en un lugar templado, alejado de fuentes directas de calor.

De vez en cuando, es necesario nutrir la piel con un buen betún, incoloro o de la misma tonalidad del calzado, lo cual también ayudará a disimular las posibles rozaduras. Una vez hecho esto sólo resta sacar brillo con un cepillo de cerdas naturales, o con una gamuza suave. 

 

-          Calzado de ante.

 

Como con cualquier tipo de piel, el lavado del calzado de ante está totalmente vetado.

El ante requiere de unos cuidados especiales, ya que es muy delicado, pero todos ellos  son muy fáciles de realizar.

Cuando el zapato o la bota no tienen manchas ni una suciedad excesiva, lo único que hay que hacer para cuidarlos, es frotarlos con un cepillo de púas metálicas muy finas, especialmente diseñado para este tipo de material.

En el caso de que las manchas sean persistentes, es posible que frotarlas con una goma de borrar las elimine. Si no es así, existen en el mercado productos específicos para la limpieza del ante.

 

Para el interior lo más adecuado es usar un paño mojado en agua perfectamente escurrido.

 

Esperamos que estos consejos os sean de total utilidad, desde caminacomodo.es deseamos que así sea.


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